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¡Alto la música !

El nombre chotis se deriva del término inglés “scottish” que significa escocés, no obstante lo cual, algunos investigadores le atribuyen un origen alemán y establecen que fue en Bohemia en donde surgió este género coreográfico que se popularizó en los salones de baile y estuvo de moda en toda Europa en el siglo XIX. Es de suponerse que los músicos bohemios se inspiraran en cierto aire escocés y por eso lo nombraron así. Se dice que el chotis llegó a Madrid en 1850 y se bailó un 3 de noviembre, en el mismísimo Palacio Real bajo el nombre de “polca alemana”. Desde entonces ha alcanzado tal popularidad que hoy en día se le considera el baile más castizo de Madrid, símbolo de la festividad de los madrileños, quienes lo suelen bailar ataviados a la usanza típica de los llamados “chulapos”. Es un baile de pareja en el que el hombre coge con una mano a la mujer mientras lleva la otra metida en el bolsillo de su chaleco, manteniendo la vista siempre al frente y girando sobre la punta de sus pies ; mientras que la mujer baila a su alrededor. A la señal de la música, ambos dan tres pasos hacia atrás y hacia delante y se reanudan los giros. En otro tipo de danza, la de las palabras, se infiere que la palabra chulapo se deriva de “chulo”, término que en México tiene una doble connotación puesto que lo mismo puede significar “bonito”, que “padrote” en el sentido de “lenón”, es decir : “hombre que trafica con mujeres públicas”.Y por su parte “choto” –que presumiblemente proviene de “chotis”– significa afeminado. Es posible que hacia finales del siglo XIX, ambos términos hayan adquirido dicho sesgo en el ánimo popular, como una manera de ridiculizar a las clases altas que hacían este tipo de baile. En tal sentido, el verbo “chotear” significa desprestigiar o desgastar algo.

Pareja de madrileños ataviados a la usanza de los "chulapos" y bailando un chotis.

Hoy aludimos al chotis titulado “Madrid”, en torno del cual se ha suscitado una polémica a raíz de la publicación del libro “Gran Vía 1910-2010”, que acaba de ser editado por el Ayuntamiento de dicha ciudad. No es la primera ocasión en que se señala que Agustín Lara no es al autor de esta pieza, que según dicho libro sería obra de un músico español exiliado en México de nombre Rafael Escalona, (homónimo del colombiano autor de memorables vallenatos). En un arranque reivindicativo póstumo, la concejalía madrileña de las Artes se ha comprometido a “investigar para arrojar luz a la cuestión”. “La cuestión” es de índole legal, y se refiere al registro de derechos de autor, ante una ley que –por lo menos en México– está llena de lagunas y ambigüedades. Como sabemos, el depositario de los derechos de autor sobre este chotis es Agustín Lara. Suponiendo, sin conceder, que hubiera él comprado la canción a Escalona ; para poder entablar un juicio patrimonial habría primero que demostrar esa compra se llevó a cabo. Y si en efecto así sucedió, eso no es óbice para la “legalidad” del registro citado. Por lo tanto, más allá del entramado legal, lo increíble de este asunto es que aún en caso de que eso fuera cierto, no se podría tipificar el delito de plagio, porque no existe una doble acreditación. Es cierto que este tipo de compras sí se pueden efectuar, pero eso no significa que Agustín lo haya hecho. Así que sin pretender dictaminar sobre este engorroso asunto, habría que preguntarse qué intereses políticos hay detrás de todo este ruido.

Recuadro del artículo :

El chotis “Madrid” de Agustín Lara

Cuando llegues a Madrid, chulona mía
voy a hacerte emperatriz de Lavapies ;
y alfombrarte con claveles la Gran Vía,
y a bañarte con vinillo de Jerez.
En Chicote, un agasajo postinero
con la crema de la intelectualidad
y la gracia de un piropo retrechero
más castizo que la calle de Alcalá.

Madrid, Madrid, Madrid,
pedazo de la España en que nací
por algo te hizo Dios
la cuna del requiebro y del chotis.
Madrid, Madrid, Madrid,
en México se piensa mucho en tí
por el sabor que tienen tus verbenas
por tantas cosas buenas
que soñamos desde aquí ;
y vas a ver lo que es canela fina
y armar la tremolina
cuando llegues a Madrid.

Una de las principales calles de madrileñas es La Gran Vía, que parte de la calle de Alcalá y termina en la Plaza de España, centro neurálgico de esta ciudad. Por su parte, el viejo barrio de Lavapies es conocido por sus bares y su “tapas” o botanas. Chicote parece aludir a un famoso bar de “Perico Chicote” que fue muy frecuentado por el mundo artístico de aquel entonces. Y desde luego, la calle de Alcalá es otra arteria igualmente importante y significativa para los madrileños. Como se puede ver, este chotis es madrileño por los cuatro costados ; razón por la cual, para algunos de ellos es inconcebible que lo compusiera un mexicano. Más allá del argumento un tanto pueril, que pretende que no pudo haberlo escrito Agustín Lara porque él no conocía Madrid, ya que la visitó hasta 1954 y ya para entonces era famoso este chotis, la realidad es que sí tuvo talento suficiente como para haberla compuesto él. Esto, es cierto, tampoco es garantía de que efectivamente lo haya hecho. En semejante intercambio de dimes y diretes, es probable que nunca quede demostrada, más allá de cualquier duda razonable, ninguna de las dos posturas. Lo que si es un hecho, es que en Madrid se sigue pensando mucho en Agustín ; y, canela fina o no, este controvertido chotis ícono –para algunos incómodo– de la alcurnia castiza, armó la tremolina desde mucho antes de haber llegado Agustín Lara a Madrid, Madrid, Madrid... Aunque allá en la mentada “madre patria”, no falte quien le recuerde la suya al músico poeta.

¡que siga la música !

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com