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Toca tocotín
Cantos primigenios indígenas coloniales


¡Alto la música !

Actualmente existen en el Estado de Veracruz, diversas danzas tradicionales llamadas “de los tocotines”, como por ejemplo en Acatlán, Coatepec, Huayacocotla, Jalacingo y Xico. Es probable que estas danzas deban su nombre al hecho de que originalmente, se intercalaban en ellas parlamentos en náhuatl y en español. El significado mismo del término tocotín presenta algunos matices. Se le consigna, por ejemplo, como una danza prehispánica para celebrar la primavera. Igualmente, Méndez Plancarte le confiere un sentido onomatopéyico, supuestamente relacionado con el ritmo de la danza : “toco, toco, toco”. Por su parte, Octavio Paz señala que tocotín se llamaba a la letra escrita en náhuatl o que incluía muchos aztequismos. Como vemos, existen referencias de los tocotines, tanto en el ámbito de la música, como en el de la literatura de la Nueva España.
A partir de las dos acepciones anteriormente citadas, la rítmico onomatopéyica y la del texto salpicado de aztequismos ; y tomando en cuenta el desprecio con que tanto españoles como criollos solían ver a los indios durante la Colonia, se puede inferir una posible connotación de uso coloquial, en la que el término tocotín adquirió un cierto mote despectivo y que equivaldría a decir : “ya calla tu tocotín” ; como cuando hoy decimos : “ya calla tu cantaleta”. Un sentido similar lo encontramos en la palabra sonsonete (sonido repetitivo que resulta aburrido y desagradable) que se deriva de la palabra “son”. No olvidemos que durante la Colonia, el son que hacía el pueblo era visto con visceral desprecio por parte de las autoridades y las clases adineradas ; tal y como lo definió en 1726 el Diccionario de Autoridades : “Son. Ruido concertado que percibimos con el sentido del oído”. Varios estudiosos, entre ellos Miguel León-Portilla, Pablo Castellanos y Vicente T. Mendoza, coinciden con la conclusión de fray Bernardino de Sahagún quien establece que las sílabas Ti-Qui-To-Co-Ton representan una escala pentafónica de tipo Do-La-Sol-Mi-Re ; “siendo de lógica elemental el percibir que la i resulta más aguda que la o”. Mendoza inclusive propuso la siguiente interrelación, aunque no existe un consenso al respecto : To = Sol natural ; Co = Mi natural ; Ti = Do octava alta y Qui = La natural. En la literatura novohispana del siglo XVII varios autores, entre ellos Sor Juana, incluyeron tocotines en su obra dramática en forma de loa o como despedida. Tiene una enorme importancia histórica el que una pluma novohispana de la talla de Sor Juana –cuya obra literaria alcanza niveles de erudición y dominio del idioma español a la par de los clásicos como Góngora y Quevedo– haya hecho una abierta reivindicación de la antigua cultura indígena prehispánica. Dicha reivindicación, Sor Juana la plasmó mediante la inclusión de textos en náhuatl consignados como tocotines.

Sor Juana escribió varios tocotines en náhuatl,
los cuales, para el contexto social del siglo XVII,
constituyen una inusual reivindicación de la
cultura prehispánica

Creaciones autóctonas

Por lo tanto, el término tocotín se refiere también a una expresión cultural novohispana, evocativa de la cultura prehispánica de los pueblos nahuatlacos. Esta actitud, volcada hacia las clases pobres y desprotegidas, de alguna manera prefigura un nacionalismo humanista que sólo llegaría mucho después, al consumarse la Independencia de México ante España, en 1810. Lamentablemente esta temprana reivindicación del siglo XVII, no nos permite saber cómo sonaban los tocotines originales, antes de la llegada de los españoles. Para tener una idea de cuáles fueron los inicios de la música indígena mexicana, creada con los nuevos códigos impuestos por los españoles, debemos remitirnos a los primeros cantos permitidos por las autoridades coloniales llamados Inditas. Pablo Castellanos indica que : “Mayores rasgos indígenas presentan las canciones que figuran bajo el nombre de Inditas. No obstante, Mendoza dice que todas estas canciones indígenas recopiladas por él : “Descubren elementos indígenas y europeos. (...) Musicalmente consideradas, las melodías soportan una tonalidad estrófica, la métrica de la versificación, la rima y la ideología de los textos, son impuestas por la cultura hispánica, quedando sólo rasgos de lo indígena en el ritmo”. (...) “Es posible que el llamado Xochipitzáhuac (flor menudita) sea uno de aquellos cantos y danzas que los evangelizadores autorizaron para que se practicasen (dada la ingenuidad de sus estrofas y la castidad con que se bailaba), transformando un rito a Xochipilli en el culto a la Virgen María. Su divulgación por los antiguos señoríos de Tlaxcala, Huexotzinco, Cholula, Tetzcoco y México, así como por ciertas regiones de los Estados de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Sinaloa y Veracruz (donde hubo influencia náhuatl) puede ser una prueba de su origen precortesiano”.Continúa Castellanos señalando que : “Vicente T Mendoza refiere que en el Colegio de Tlatelolco, fundado en 1533, se ejecutaban tocotines, “piezas lírico-coreográficas en las que se mezclaban versos en latín, náhuatl y castellano, con música precortesiana a base de teponaztli, huéhuetl, flauta y sonaja”. Sin embargo, los ejemplos de tocotines recogidos tanto por Mendoza como por Rubén M. Campos o Roberto Téllez Girón, son todos de tipo mestizo.
En su forma actual, la música de la danza de la Xochipitzáhuac es una composición que maneja la escala mayor natural europea. Sin embargo, llama la atención que su vuelta armónica sea exactamente la misma que la del son jarocho llamado La Indita. Esta similitud denota el origen indígena de dicho son, el cual podría incluso ser uno de los aires más antiguos dentro de la música jarocha. “Un indita cierto día cargaba su chiquihuite, todas la hierbas traía menos papalo quelite”. Existe igualmente un antiguo son jarocho llamado La Chuchurumaca, conocido también como La Indita Vieja. Dado su acento en la pulsación rítmica básica y el estribillo de reminiscencias coloniales “...Y por esta enfermedad manden tocar agonía”, el viejo son del “Chumba que Chumba” podría tener un origen similar. Sin duda, este tipo de tocotines e chuchurumacas e inditas, forman parte de los cantos primigenios indígenas coloniales que no formaban parte de la música sacra, sino que eran de carácter pagano festivo. Como tales, contribuyeron en el proceso de conformación de la música de son en México ; y en el caso de Veracruz en la definición del huapango huasteco y también del son jarocho.

¡que siga la música !

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com