Accueil

¡Cántale Pues ! sobre valores y cuestiones ambientales
El arpa es un sueño
Teatro infantil con vocación social
¿Pasado de moda ?
La construcción de la jarana jarocha
Décimo Festival del arpa en Cerrillos
Semillas
Convite de versadores en Misantla
La supuesta doble paternidad de Espinel
Definiciones y afinaciones de la jarana jarocha
Son, Denominación de Origen y otros cuentos
Son jarocho y extraterritorialidad
Tlacotalpan resurge dignamente altiva
Discursos rescatistas y contradictorios del son jarocho
Un convite jarocho
La Invención de América
De nuevo El Viejo
La siembra de ¡Cántale Pues !
El repertorio jarocho (segunda parte)
El repertorio jarocho (Primera parte)
Turismo y legado cultural
Madero : la utopía asesinada
Al son de la veracruzanidad
Fandangos decimonónicos : entre el furor y la cautela
Día de Muertos, noche de prejuicios
15 años de actividades de TISEV
Sociedad Nacional de Arpistas
Ballet folclórico
El son jarocho : innovación o permanencia
Un grito anegado
Andrés Alfonso Vergara : 1922-2010
Un fandango en 1857
Mario Barradas Murcia
El Coliseo de la Ciudad de México
Adiós Mamá Carlota y el Pito Real
Lázaro Patricio y el “derecho” de pernada
Primer Convite de Versadores de Misantla
“¡Cántale Pues !” en Barragantitlán
Linaje de músicos y versadores : Carlos Alonso Zamudio
El término “jarocho”
El arpa misionera y la de la soldadesca
Arreglar o descomponer
Israel Estrada
Sebastián Guigui : Con-cierto Reciclado
Cultura popular y modernismo
Los Corridos zapatistas
¡Viva la cuenca paisano !
El legado de tío Guillo
Toca tocotín
Primera Reunión de Decimeros y Versadores en Xalapa
Las músicas jarochas ¿de dónde son ?
Un chotis “choteado”
¿Canción, huapango o son ?
Tarima sin ley
Patricio Hidalgo Belli
VII Convite decembrino de Jaraneros
La Mona
Zenen Zeferino Huervo
Mujeres jaraneras : reflexión y fiesta
Jornada académica y vivencial sobre el son jarocho
La desolación del Vale Bejarano
Señor Presidente le vengo a avisar
La Calaca en la escuela
Las décimas del calabozo
La música barroca y el son jarocho
Bienes culturales e identidad
Sincretismo en el son jarocho
El arpa en México
De la vihuela de péndola a la guitarra de son
“Malabarpistas”
3° Encuentro de Arpistas en Xalapa
La Inquisición en la música jarocha
Hoguera o garrote vil
Tío Nico, Nicolás Sosa Hernández
Había una vez un Iván...
¿Profesionalmente tradicionales ?
La Jarana Primerita
Una Correa Grande
Soneros de corazón
Tercer Encuentro de Jaraneros y Decimistas en Córdoba
Cultivando el son
Amargo dulzor
Un silencio que grita
Relatos con música y chocolate
Un investigador pionero : Hellmer
Entre bordones y trinos
Cómo, por qué y de dónde “son”
El traje de la jarocha
¿Sí son o no son ?
Se parece mucho a un arpa
Después de pasado el Cóndor
Entre el Evangelio y la Espada




Corse
Canti & Musica - Anthologie de chants et musique profanes
Ocora - 2011



Participer à notre action :

      En adhérant
      Par le mécénat
 

[ Retour ]

Sebastián Guigui : Con-cierto Reciclado


¡Alto la música !

“Desde mi infancia he vivido rodeado de arte, ya que mis padres Yaco Guigui y Constanza Alfaro son artistas y dirigen hace ya 15 años la Compañía de Teatro Infantil de la Secretaría de Educación de Veracruz, Tisev. La música es parte de mi vida toda y me ha cobijado de manera natural. Siempre hubo en la casa amigos músicos que venían a tocar y un día por ahí apareció una guitarra. Yo empecé con el violín a los 6 años, pero después tomé la guitarra. Comencé las clases formales a los 12 años en la facultad de música de la UV, aunque me costaba la disciplina. Me costaba trabajo pensar en que esto era “algo aparte”, porque la verdad es que yo tocaba cuando quería y lo hacía por gusto, de modo que meterme en una disciplina, ya no me cuadraba tanto. Soy pasante de dicha facultad. Fui becado, antes de terminar la facultad, por la Academia Francisco Tárrega en Pordenone, Italia, donde pasé tres años y medio con los maestros Paolo Pegoraro y Stefano Viola. Para mí fue una suerte haber estado allá, porque la distancia amplió mi visión. Xalapa plantea muchas posibilidades, pero por otra parte, es un lugar en el que los ámbitos expresivos están muy confinados y no es fácil encontrar resonancia fuera de lo establecido. Mi experiencia italiana me impulsó para definir qué es lo que quiero, y me di cuenta de que más que la guitarra lo que yo busco es la música. Estaba ya encaminado hacia el ser un concertista ; comenzaba incluso a tener una carrera regular de conciertos seguidos con llamadas y montando obras –aunque claro, el poder vivir de ello estaba todavía lejos–, pero entendí que lo que me interesa es la música. Comprendí que necesito comunicar y que por eso me atrae el escenario, pero sobre todo, que lo que me interesa es más bien vivir... Vivir y crear... La interpretación de una obra guitarrística es algo maravilloso y exige además mucho de uno, sin embargo no deja de ser una recreación”.

Sebastián Gugui, compositor xalapeño y director del /Con-cierto Reciclado,/ es un talentoso músico que "juega" la música con singular desparpajo

“En esta ruptura, yo viví una crisis realmente fuerte porque dejé de encontrar propuesta en el escenario. Me vi inmerso en una inercia, muy marcada allá en Italia, donde tú tienes que tocar cierto tipo de repertorio y siempre de la misma manera porque si no, no ganas ; y si no ganas no tocas porque no te invitan. Así, el quehacer musical se vuelve un mero producto para satisfacer un determinado mercado. Frente a eso, sentí una gran frustración y me di cuenta de que necesitaba tiempo... No más guitarra, más música... Ha sido una larga búsqueda de muchos años, para plantearme la manera de esclarecer todo esto. Procurar un nuevo enamoramiento con el sonido para oírlo y producirlo desde una escucha distinta. Volver a despertar el ritmo vital que me ayude a reconocerme ; y sobre todo, recuperar la sorpresa y encontrar la lúdica de la espontaneidad. En el proceso muchos valores se volvieron relativos, y no solamente en la música. El ruido no siempre es lo que parece ; a veces está dentro de uno. Ha sido para mí un largo proceso de redefiniciones y mi conclusión es que no importa el género musical, finalmente lo que importa es la actitud personal. Este es el fundamento de mi labor con el Con-cierto Reciclado. Después de una primera etapa de mucha búsqueda libre y de improvisación, ahora se ha decantado mi expresión musical”.

Música para los ojos

Para quien esto escribe, al igual que para Nancy mi esposa y nuestros hijos Darío y Martín, ha sido una gratísima sorpresa conocer a la familia Guigui Alfaro. Constanza, Yaco, Rossina y Sebastián forman un sólido núcleo creativo, donde –a cual más– todos trasmiten el inconfundible palpitar de quien asume con amor su compromiso ante la vida. A invitación de Yaco pude asistir a un ensayo de los compañeros del Con-cierto Reciclado que encabeza Sebastián Guigui. Debo decir que hacía tiempo que no escuchaba una propuesta sonora tan propositivamente refrescante, y a la vez finamente elaborada en su descarada sencillez. Gracias a una muy afortunada mezcla de serio desparpajo con divertimiento formal, Sebastián realmente “juega” la música. Jugar es el verbo que se utiliza tanto en francés “jouer”, como en inglés “to play” para referirse al quehacer musical. El Con-cierto Reciclado pone sus propias reglas del juego, e inventa sus propios “juguetes” para instrumentar un llamativo mundo tímbrico. Resulta entonces igualmente divertido para el escucha atento observar con qué dibujan estos talentosos músicos sus paisajes sonoros, y descubrir que el cuerpo de aquel diminuto violín (piolín) es el viejo cucharón de la abuela ; que ese perchero es en realidad un contrabajo ; que el “trompón” y la trompeta están hechos de PVC con bocina de garrafón, al igual que ese imponente “chanclófono” que parece la zampoña de un gigante y se percute con baquetas de cartón. Más allá aparece una curiosa arpa triangular de tubo de cobre con sonido “cavernícola” ; mientras vibran celestiales las notas de un “copófono”, delicadamente sobado al dedo humedecido. Son tantos los vericuetos y tan “genialmente disparatados” los trebejos que se turnan con alegre ingenio esos seis “recicladores”, que contagian buen humor. Semejante “música para los ojos” la hacen el flautista Jorge Álvarez ; Claudia Gómez, cantante y percusionista ; Elizabeth Morales, estudiante de canto ; Sol Palaz Urbina, percusionista ; Alejandro Figueroa, guitarrista ; Cecilia Moreno, contrabajista clásica y Sebastián Guigui, compositor y director musical. Ellos son el grupo musical de la compañía de Teatro Infantil de la Secretaría de Educación de Veracruz, Tisev. Con-cierto Reciclado se presentará este martes 30 de abril 2010, para festejar a los niños en el Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz, a las 10:30 am. Bien vale la pena escucharlos y verlos, ya que además de ser con “cierto”, su música es un “acierto” reciclado.

¡que siga la música !

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com