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La desolación del Vale Bejarano


¡Alto la música !

Con el asesinato de Madero y Pino Suárez, murió también la oportunidad de una transición pacífica hacia la vida democrática en México. El baño de sangre apenas comenzaba. La traición de Huerta fue en su momento valientemente denunciada por la voz indignada del Senador Belisario Domínguez (1863-1913). A pesar de que la presidencia de la Cámara de Senadores en 1913, no le permitió leer el discurso que escribió denunciando los hechos, él mismo se encargó de imprimirlo para su distribución en las calles. Huerta reaccionó asesinando a Belisario Domínguez. Un incondicional suyo, el doctor Aureliano Urrutia, le envió al usurpador la lengua del senador asesinado como simbólico trofeo. A la Decena Trágica se le sumarán muchas otras centenas de tragedias en las que la traición, la avaricia y la sed de poder terminaron con la vida de la gran mayoría de los grandes personajes de la revolución armada. Baste aquí con señalar a los dos más conocidos : Zapata asesinado en 1919 y Villa en 1923.

Al Vale Bejarano le tocó vivir la díficil transición del porfirismo al méxico post-revolucionario. Eran tiempos de tremenda incertidumbre en los que la violencia parecía no tener fin. Mucha gente humilde añoraba tiempos mejores y, al igual que estas calaveras de Posada, rezaba...

Todas estas muertes y tantas más, se dieron como resultado de la intriga y la búsqueda personal de posiciones de poder por parte de los diferentes actores que sucesivamente fueron encabezando las distintas etapas de la revolución armada. Más que la consecución de un ideal o la cristalización de un proyecto definido de nación, lo que prevaleció en aquellos años fue la necesidad de eliminar al adversario sin importar el costo, razón por la cual en esta etapa de confrontación, resultaba imposible implementar programas de gobierno de acuerdo a un trazo que pudiera cumplirse, si no a largo, por lo menos a mediano plazo. Una tras otra la serie de traiciones y asesinatos, parecen haber sido realizados bajo la idea de que había que empezar por deshacer lo que emprendido por el antecesor, para después plantearse una visión a futuro, sin tener la certeza de contar –políticamente hablando– con ese futuro.

Inquietud popular

En semejante clima de desazón e incertidumbre donde la violencia impera, no sorprende que incluso gente del pueblo llegara a extrañar la frágil estabilidad del porfiriato, tal y como lo refleja la glosa que acompaña a este artículo, escrita por Manuel Piedad Bejarano Sosa (1860 ?-1929), mejor conocido como “El Vale” Bejarano. Cabe señalar que éstas son de las escasas décimas que se conocen compuesta el famoso versador, cuya vena poética se volcó principalmente hacía la sexteta. El Vale Bejarano vivió la transición del porfirismo hacia el México post-revolucionario, por lo que en su texto describe un sentimiento que flotaba en el ambiente de aquellos años en que la lucha armada parecía interminable y el país entero se derrumbaba. Desconocemos la fecha exacta en que esta glosa fue escrita, pero puesto que alude a la “guerra extranjera” inferimos que se refiere a la invasión norteamericana de 1914, en Veracruz. Considerando que Bejarano falleció en 1929, el presidente que menciona podría ser Huerta, pero suponemos que es Obregón o quizás Portes Gil.

Glosa de cuarteta obligada escrita por el Vale Bejarano (*)

Guerra, luto y destrucción
en la patria mexicana,
Ay ! Virgen Guadalupana
se acaba nuestra nación.

Desde que Porfirio Díaz
se fue, se acabó la paz,
ya tranquilidad no hay más
y se han visto tropelías.
Él, serio se mantenía
no quiso tener cuestión,
cobraba contribución
crecida, eso lo sabemos ;
peor ahora que tenemos
guerra, luto y destrucción.

Tuvo la culpa Madero
de toditas estas ruinas,
que se vea gente asesina
y la escasez del dinero.
Hoy el pobre jornalero
es muy poco lo que gana ;
Ah ! qué suerte tan tirana
es preferible morir,
ya no se puede vivir
en la patria mexicana.

Si viene guerra extranjera
estamos dispuestos varios
a pelear con los contrarios
por defender la bandera.
En la República entera,
que le nombramos indiana,
hay gente muy veterana
que no se sabe rendir
y todos debemos decir :
Ay ! Virgen Guadalupana.

En fin, nuestro Presidente
debe de ser defendido,
por ser hombre condolido
que hablará muy verazmente.
Hoy se encapricha la gente
sigue la revolución,
pelean sin tener razón,
sin saber el porvenir...
y si esto llega a seguir
se acaba nuestra nación.



¡que siga la música !

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com


(*) Tomado del libro titulado : Recopilación de décimas jarochas. Federico Fernández Villegas. México,1980. Págs. 53 y 54.