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Entre el Evangelio y la Espada


Apuntes sobre los inicios de la enseñanza musical en Nueva España

¡Alto la música !

"El 13 de agosto de 1521, defendido heroicamente por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. No fue triunfo ni derrota, fue el nacimiento de un pueblo mestizo que es el de México de hoy." Inscripción en la Plaza de las Tres Culturas.

Al momento de su llegada a tierras americanas, España acababa de lograr dar término a ocho siglos de dominación árabe. "Como una señal mágica había coincidido el año del descubrimiento de América por Cristóbal Colón,(...) con la definitiva derrota de los moros en Granada" (*1). Tan sólo tres años después cayó en manos españolas Tenochtitlán. A la cruenta sumisión militar hispana, le siguió la no menos contundente imposición de una nueva visión del mundo, inspirada en la fe católica europea. Uno de los puentes iniciales de comprensión que se tendieron entre estos dos pueblos tan disímiles y sin embargo ambos profundamente religiosos, fue sin duda el de la música."En esta nueva situación, la música de los indígenas, que antes desempeñara tan importante papel, debía, necesariamente, ser combatida en su forma, funciones y aplicaciones : de modo permanente, relevante y definitivo, quienes más influyeron en esto fueron los misioneros." (*2)

Fray Bartolomé de las Casas, pintado por el muralista mexicano
Diego Rivera en el Palacio Nacional de la Ciudad de México



Entre los primeros que destacan en esa labor se cuenta a Fray Pedro de Gante, quien llegó el 30 de agosto de 1522 al puerto de Veracruz. Se trasladó a pie a Texcoco y fue hospedado por Ixtlixóchitl, Señor del reino texcoca, en el templo de Nezahualpilli. En dicha ciudad fundó la primera escuela de cultura europea que hubo en América, destinada a la enseñanza de los indios ; escuela en la que la enseñanza musical ocupó un lugar preponderante desde su fundación en el año de 1523. "Las dos fuentes principales de las que saldría más tarde la música colonial mexicana se mezclarían, primeramente, en el ambiente de los combates, sumándose al olor de la pólvora, del sudor y de la sangre ; (...) por un lado los sonidos avasalladores del huehuétl, los caracoles marinos, las bocinas de barro y el teponaxtli armonioso de madera (...) ; por el otro, el redoblar del tambor y los penetrantes sonidos de las cornetas y del pífano". (*3)

Fray Pedro de Gante señala que : "mi oficio es predicar y enseñar día y noche. En el día enseño a leer , escribir y cantar ; en la noche leo doctrina cristiana y predico..." Aunque también afirma que una vez conseguido cierto provecho con sus discípulos "vamos a la redonda destruyendo ídolos y templos, y levantamos iglesias (de las que edificó más de cien) al Dios verdadero". (*4)

No menos importante es la figura de Fray Toribio de Paredes o también de Benavente, (Benavente 1482-México 1569) ; misionero franciscano, mejor conocido como Motolinia. Adoptó el sobrenombre de Motolinia que significa pobre, por ser el primer vocablo en idioma náhuatl que aprendió.El propio Motolinia afirma que : "Tres franciscanos fundaron en México los estudios de canto : Fray Pedro de Gante, aquí como en tantos terrenos de cultura, iniciador insigne ; Fray Arnaldo de Basaccio y un religioso muy viejo, de nombre Juan Caro".(Historia de los Indios, Trat, 1º., cap XII.)Fray Toribio Benavente, Motolinia, desempeñó un importante papel entre los pioneros en enseñanza musical en Nueva España, atestiguando aquellos díficiles momentos iniciales de choque entre dos cosmogonías distintas : "Algunos se burlan de ellos (de los indios) porque parecían desentonados y tener flacas voces ; y en verdad no las tienen tan recias ni tan suaves como los españoles, y creo que lo causa andar descalzos y mal arropados los pechos, y ser las comidas tan pobres". (*5)

Sin embargo, es un hecho que la adopción por parte de los indios de la música de sus evangelizadores, se dió sorprendentemente pronto."Los memoriales de Motolinia dan fe de las cualidades y adelantos de los indios. Dichos memoriales, escritos unos cuantos años después de la Conquista, alaban no solamente "el vivo ingenio y memoria" de los indios, sino su capacidad para componer obras a varias partes o voces. Dicen en una de sus partes : "Algunos mancebos de estos, que digo, han ya puesto en canto de órgano villancicos a cuatro voces, y los villancicos en su lengua, y esto parece señal de grande habilidad, porque aún no los han enseñado a componer, ni contrapunto, y lo que ha puesto admiración a los españoles cantores, es que un indio de estos cantores, vecinos de esta ciudad de Tlaxcala (donde Motolinia estuvo como guardían del convento de 1536 a 1539) ha compuesto una misa por puro ingenio, y la han oído hartos españoles cantores, buenos cantantes, y diecn que no le falta nada, aunque no es muy prima". Incluso añade Motolinia : "Hay muchos niños de hasta once o doce años que saben leer y escribir, canto llano y canto de órgano y aún apuntar para sí varios cantos". (*6)

Igualmente destacada resultó la habilidad de los indios para la construcción de los intrumentos musicales. Ya desde 1527 se construyeron los primeros órganos en la escuela de Fray Pedro de gante. Sobre la facilidad y el buen oído musical indígena Motolinia narra lo siguiente :"...e yo ví afirmar a estos ministriles españoles, que lo que los indios naturales deprendían, no lo deprendían en españa los españoles en dos años ; porque en dos meses cantaban muchas misas, magnificat y motetes.etc. Aquí en Tlaxcala un mancebo cantor antes de esto tañia una flauta, que sin maestro el mesmo se enseñó unos puntos, desque vio lo que se habían enseñado, juntóse con ellos, y en una semana tañó todo lo que la capilla de flautas tañía, que decía su maestro, que él no supo tanto en dos años". (*7)

Estos importantísimos testimonios -vívidos y directos- escritos por Fray Toribio de Benavente Motolinia, nos dan cuenta de un misionero acucioso en su labor, que tuvo y supo aprovechar el privilegio de presenciar los primeros años de la estremecedora conformación de una nueva cultura mestiza, a la luz de la evangelización de los pueblos indios ; y al mismo tiempo nos permiten conocer el celo y la devoción con que los indios hicieron suya la música que los españoles les enseñaron, con el propósito de facilitarles la aceptación de la religión católica.

Por otra parte, la enorme musicalidad de los indígenas entró muy pronto en contacto con aquellos soldados españoles que además de blandir la espada, también sabían tañer algún instrumento musical, como la vihuela de arco y también de mano, así como el arpa ; que son los mismos instrumentos que -con el tiempo- darán voz a nuestros actuales sones huastecos y jarochos. Es el propio Bernal Diaz del Castillo quien nos relata los nombres y las habilidades de los músicos conquistadores que vinieron desde un principio con Hernán Cortés : "Maese Pedro, el del arpa, era valenciano, e murío de su muerte". Este Maese Pedro es sin lugar a dudas el primer arpista que llegó a Nueva España y quien -como verdadero mentor del arpa- dió inicio al desarrollo de este instrumento durante la Colonia. "Hulano (Alonso) Morón, gran músico, vecino de Colimar o Zacatula ; murío de su muerte". (Se refiere a Colima donde enseñó a tañer y danzar)."Hulano de Canillas, que fue en Italia atambor, e ansí lo fue en esta Nueva España ; murió en poder de los indios"."Sebastián Rodríguez, fue ballestero y después de ganado México fue trompetero ; murió de su muerte"."E pasó un Porras, muy bermejo e gran cantor, murió de su muerte". "E pasó un Ortiz, gran tañedor de viola e amestraba a danzar" Diaz del castillo se refiere también a él bajo el mote de "Ortiz el músico", el cual se estableció en la Ciudad de México, donde fundó diversas academias de música y baile. Benito Bejel o Bedel fue otro músico, tañedor de vihuela de arco y profesor novohispano muy destacado ya que desde el año 1526 "se estableció en donde actualmente se ubica la oficina central de correos, frente al Palacio de Bellas Artes". Bernal Diaz del Castillo.

Así, entre el evangelio y la espada, los indígenas mexicanos fueron aprendiendo y recreando la nueva expresión musical europea. A pesar de la estricta prohibición de retomar sus antiguos conocimientos y la visión cosmogónica prehispánica, los mexicanos terminaron imprimiéndole un sello propio a su forma de cantar, tocar y bailar. Uno de los géneros que mayor auge ha tenido en nuestro país es el son.

¡que siga la música !

(*1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) Todas las citas fueron tomadas del libro “Breve Historia Musical de México”. Librería Manuel Porrúa. México, D.F. 1971 Guillermo Orta Velázquez

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com