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El legado de tío Guillo


¡Alto la música !

Únicamente el sentimiento de gratitud es superior a la profunda tristeza que nos produce el fallecimiento de Guillermo Cházaro Lagos, tío Guillo, ocurrido el pasado 17 de marzo de este año. En lo personal tengo la satisfacción de haber compartido con él, además de una amistad, distintos proyectos que fueron determinantes en mi desarrollo como músico y como decimista. Fue tío Guillo quien en 1987, me invitó a integrarme como arpista al grupo Siquisirí de Tlacotalpan, con el cual colaboré hasta 1992. A lo largo de aquellos intensos 5 años, tuvimos la oportunidad de visitar Cuba y Venezuela, así como también de participar en múltiples fandangos y presentaciones dentro y fuera del Estado de Veracruz. De todas aquellas experiencias, hay una que recuerdo con particular satisfacción. En 1990, llegamos a finales de mayo a la Ciudad de La Habana, para desde ahí trasladarnos hasta Santiago de Cuba y asistir al X Festival de la Cultura Caribeña. A pocas horas de haber aterrizado, salí a las calles habaneras y quiso la fortuna que atraído por un altavoz que difundía una pieza de Celina González, Yo soy el punto cubano, me acerqué a la Casa del Campesino donde conocí al exquisito decimista Orlando Laguardia Oramas. Sin mayores preámbulos le comenté que acabábamos de llegar de Veracruz y que en el hotel se encontraban mis compañeros del grupo. Al poco rato, el Siquisirí se presentó con mucho éxito en dicho lugar y nació mi entrañable amistad con Orlando. Fue precisamente gracias a Laguardia, que tuvimos el privilegio de visitar al inolvidable Jesús Orta Ruiz, “el Indio Naborí”, en su departamento del Vedado, donde me concedió una entrevista. De esta manera, tengo el placer de haber propiciado el que se conocieran dos grandes poetas de la décima : Jesús Orta Ruiz y Guillermo Cházaro Lagos y atestiguar el inicio de lo que fue una bella y eterna amistad entre ellos, dos almas gemelas.

Do Guillo (a la derecha) en Venezuela

Poeta costumbrista

El indio Naborí, que compartía con tío Guillo el trato sencillo y la flor del verso, fue quien definió a Cházaro como “poeta costumbrista veracruzano”, merecido mote que mucho enorgullecía a don Guillermo, porque refleja su arraigo como trovador jarocho. “Yo sí rindo la jornada, no me la llevo a escotero que la gloria del trovero ya me fue pordelanteada, cuando la trova es cantada por el pueblo que la quiere, aunque el autor ya se fuere, queda la trova presente, porque la vos del ausente nace pero nunca muere”. (Cantos del Papaloapan, La Trova, GCHL). Con su fecunda pluma, tío Guillo, exaltó siempre la pródiga belleza de su región cuenqueña natal, y también rindió homenaje a figuras como Josefa Murillo, José Piedad, “el vale” Bejarano ; Agustín Lara ; Francisco Rivera Ávila “Paco Píldora”, Constantino Blanco Ruiz, “tío Costilla” ; Arcadio Hidalgo y muchos más. Es por ello de relevancia particular que a manera de homenaje póstumo, sea divulgada en las escuelas de la entidad, la obra literaria de Guillermo Cházaro Lagos, tal y como lo señaló el Gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Trovos por el Papaloapan de Guillermo Cházaro Lagos

Bienvienen a la Región
donde el Río es personaje
que rige nuestro paisaje
y canta eterna canción.
Que penetra el corazón
con su líquida saeta
y es numen del poeta
que recorre la llanura
para captar su hermosura
como el pincel del esteta.
2
Papaloapan-Mariposa
de las alas de obsidiana,
penetrando la sabana
de tierra maravillosa.
Donde Chalchiutlicue diosa
con la saya de esmeralda,
sacudíase la falda
de peces multicolores
para estampar los colores
del verdiazul hasta el gualda.
3
El Papaloapan gentil
es una olmeca deidad,
mariposa cuya edad
graba en basalto el buril
del tiempo ; y en su cantil
renace y fenece el día ;
su mágica alegoría
brota con el Sol naciente,
viajando contracorriente
declina la luz del día.
4
Recordad el palanquín
del regio Sol venerado
por los héroes escoltado
en un periplo sin fin,
circulando hasta el confín
del Papaloapan undoso,
que sigue su caudaloso
curso de oriente a poniente ;
para surgir renaciente
dando vida, majestuoso.
5
Papaloapan, le deidad
fuente de vida y de muerte ;
con el azar o la suerte
sale a flor nuestra verdad
cuyo fruto es la hermandad
de los pueblos ribereños,
los moradores cuenqueños
empuñamos su bandera
y que nuestra Patria entera
recoja nuestros empeños.
6
El futuro del país
hállase en nuestra Región,
donde late el corazón
de su mestiza raíz ;
la semilla del maíz
planta-maná de la raza,
nace con la noble traza
que el Dios Sol formó de arcilla
y la bendita semilla
hizo en la Cuenca su casa.


Tlacotalpan, Ver. Junio 26 de 1992.
Guillermo Cházaro Lagos


¡que siga la música !

Testimonios Jarochos es una investigación etnomusicológica del Instituto Veracruzano de Cultura.

andrescimas@gmail.com