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Canti & Musica - Anthologie de chants et musique profanes
Ocora - 2011



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El choro brasileño :
Un continente musical por descubrir



Hoy día, cuando en nuestro planeta quedan ya muy pocas terrae incognitae, existe todavía un inmenso territorio musical casi completamente desconocido en el resto del mundo, pero cuya importancia estética es tan trascendental como la de otras grandes músicas populares instrumentales de nuestros tiempos : el jazz, el tango y el flamenco, por nombrar algunas de las más fecundas. Imaginemos un mundo en el que casi nadie conociera nombres tan esenciales para la música como los de Louis Armstrong, Ástor Piazzolla o Paco de Lucía. Pues eso es lo que ocurre con los nombres de sus casi exactos homólogos y contemporáneos en el choro brasileño : Pixinguinha, Radamés Gnatalli y Rafael Rabello, respectivamente.

Radamés Gnattali



Raphael Rabello



Del choro casi nadie sabe ni siquiera lo que cualquiera sabe de la Amazonia : que es una selva inmensa. Y sin embargo el choro es un manantial musical del que brotan mil ramificaciones. A decir verdad, así como todo el mundo conoce –sin saberlo- el son jarocho mexicano por haber escuchado alguna vez la sobadísima “Bamba”, muchos han escuchado la música de choro sin sospechar que de eso se trataba gracias a la fama mundial que tuvo una de sus composiciones, cantada por la exuberante Carmen Miranda en los años 1940 : Tico Tico no Fubá . Pero tras esa fachada saltarina y ligera vibra y resplandece una de las músicas tradicionales más complejas y ricas del mundo, de vitalidad excepcional y deslumbradora belleza. El choro es el milagroso equilibrio entre una pulsación rítmica vigorosa y sutil, una armonía asombrosamente rica, un arte del contrapunto inventivo y sorprendente, y unas melodías de gran ingenio y originalidad.

Se dice que el choro nació hace unos 150 años en Río de Janeiro, cuando los músicos populares cariocas trataron de reproducir a su manera las músicas de salón europeas (vals, polca, chotis), mezclándolas con los ritmos llegados de África. El choro se sigue tocando actualmente, en sus formas tradicionales y modernas, no sólo en su ciudad natal sino también en todas las grandes ciudades del Brasil. Como estilo nacional, el choro es anterior al samba y a la bossa nova, y constituye una de las fuentes principales de estos dos géneros más recientes.

El conjunto tradicional de choro, conocido con el nombre de conjunto regional , comprende por lo general 5 ó 6 músicos. La melodía suele ser tocada por el bandolim –la mandolina brasileña-, la flauta o el clarinete. El acompañamiento corre a cargo de dos guitarras, una de 6 cuerdas y otra de 7 cuerdas cuyos contrapuntos improvisados en los bajos constituyen una de las características más originales de este género musical. El cavaquinho se utiliza como instrumento de acompañamiento rítmico y a veces como instrumento melódico. El instrumento de percusión principal es el pandeiro, cuyos ejecutantes saben combinar hábilmente los contrastes de timbres producidos por el sonido agudo y metálico de las sonajas y el golpe seco o grave en el cuero tenso.

Originalmente, los conjuntos regionais estaban integrados por músicos aficionados que se reunían espontáneamente en fiestas privadas o en cafés y bares. Los chorões –como se llama a los músicos que tocan el choro- eran músicos muy solicitados y respetados por su dominio instrumental y su inventiva, a menudo auténticos virtuosos que, sin embargo, sólo tocaban por el mero gusto o a cambio de la bebida y la comida, ganándose la vida por otros medios. Aun si el género ha evolucionado desde entonces y muchos músicos son hoy día profesionales, las rodas de choro –los encuentros de músicos alrededor de una mesa- siguen siendo frecuentadas asiduamente y constituyen incluso verdaderas “universidades abiertas” en las que esos artistas se forman emulando a los mejores y forjan su reputación de instrumentistas (ver Roda de choro Tartarugas Lanches y también Flor de abacate roda de choro).

Hoy en día, los conjuntos de chorões son muy diversos, pueden ser verdaderas orquestas o simples tríos o dúos en todo tipo de combinaciones instrumentales. Abierto por naturaleza al cambio y la variación, el género ha sido constantemente reinventado por las sucesivas generaciones de músicos.

El gigantesco territorio musical en que se ha convertido el choro desde sus lejanos inicios será el terreno que exploraremos, en las siguientes crónicas, en una serie de incursiones por sus distintas facetas. Abarcaremos mucho y, por lo tanto, apretaremos poco. Pasaremos de la historia de un instrumento –la guitarra de siete cuerdas, por ejemplo- y sus ejecutantes, a la invitación a conocer y escuchar a algunos de los numerosos maestros y compositores del choro brasileño.

Advertencia : estas crónicas no serán escritas por un investigador ni un musicólogo, sino por un simple apasionado, un aficionado, un diletante, en el doble sentido de esta última palabra : aquél que se deleita pero que no cultiva su campo del saber de modo profesional sino por el mero gusto de disfrutarlo y compartirlo.

Óscar Barahona

oscarbarahona@hotmail.com


Discografía esencial

(antologías publicadas por Frémeaux & Associés) :